El sistema se construye a partir de un imaginario común inspirado en la noche, la luna y el
imaginario gallego, tomando referencias formales del románico y el gótico. El objetivo no era
uniformar, sino construir un sistema capaz de expresar pertenencia sin anular la personalidad de
cada licor.
El diseño se articula a través de un elemento central —la luna— reinterpretado en versiones
diferenciadas para cada referencia. Un lenguaje gráfico contenido, cromáticamente sobrio y con
detalles distintivos permite identificar rápidamente cada producto manteniendo una lectura clara
de conjunto.
El resultado es una gama coherente, reconocible y estructurada, que refuerza el vínculo entre los
licores Segrel y su origen, aportando carácter sin recurrir a códigos folclóricos ni decorativos.