El proyecto se abordó desde una mirada de marca, analizando la categoría, los códigos del sector y las
necesidades reales de uso en retail especializado. El diagnóstico fue claro: el reto no era visual,
sino estructural. Hacía falta ordenar el catálogo, clarificar la propuesta y construir una identidad
capaz de sostener el crecimiento.
La decisión estratégica fue crear un sistema completo, comenzando por el naming y extendiéndose a la
identidad y al packaging. Ibercook se define como una marca directa, funcional y con vocación
internacional, pensada para convivir en distintos mercados sin perder claridad ni carácter.
El sistema visual y de packaging se desarrolló como una herramienta de orden: tipografías con
personalidad, recursos gráficos consistentes, códigos cromáticos por tipología y una jerarquía clara
de información.
Cada envase funciona de forma autónoma, pero refuerza la lectura conjunta de la marca.
Hoy la marca tiene una base sólida, reconocible y escalable, preparada para incorporar nuevas
referencias manteniendo coherencia y criterio.