El proyecto se abordó desde el rebranding, revisando logotipo, tipografía y arquitectura gráfica
para ganar claridad, contemporaneidad y coherencia. La marca se depuró hasta quedarse con lo
esencial, convirtiéndose en un elemento estructural del packaging y no en un recurso decorativo.
El diseño de packaging se construyó como un sistema modular, apoyado en una tipografía protagonista
y un lenguaje ilustrado a mano alzada que identifica el producto principal —la sardina— y sus
diferentes acompañantes. El uso del color permite diferenciar referencias y facilita la navegación
de la gama, manteniendo una lectura unitaria en lineal.
El resultado es una identidad más sólida y funcional, que refuerza el carácter gourmet de MADRAS y
ordena la gama sin perder cercanía ni personalidad, preparada para crecer y adaptarse a nuevas
referencias.
Acompañamos a marcas que necesitan evolucionar sin romper con lo que ya funciona.
Si tu marca está en ese punto, podemos hablar.