El rebranding se planteó desde la simplificación y la coherencia. Se depuró el sistema visual para construir una identidad serena, reconocible y fácilmente adaptable a entornos digitales, apoyada en una tipografía clara y un símbolo vinculado a la sostenibilidad y a la permanencia. La marca se diseñó para funcionar tanto con apoyo de producto como de forma autónoma.
La nueva identidad se trasladó a una web orientada a la conversión, con un discurso claro y estructurado, y a un sistema de contenidos para redes sociales alineado con el tono de marca. La campaña de paid media se desarrolló como una extensión natural del branding, priorizando mensajes de valor, materialidad y uso real frente a impactos puramente promocionales.
Como resultado, en los primeros 4 meses de campaña se vendieron 10 cocinas y se generaron 320 leads cualificados, consolidando una base sólida para el crecimiento comercial de la marca.
El resultado es una marca más sólida, coherente y preparada para competir en un entorno premium, con una identidad que refuerza el valor del producto y un ecosistema digital alineado con su posicionamiento a largo plazo.